Cuando una tapa consigue quedar crujiente por fuera, ligera por dentro y con el bacalao bien presente, desaparece de la bandeja en cuestión de minutos. En este artículo explico cómo preparar buñuelos de bacalao caseros, qué textura debe tener la masa, cómo controlar la fritura y con qué acompañarlos para servirlos como una tapa española redonda.
La clave está en una masa sabrosa, ligera y bien escurrida
- Bacalao desalado y muy bien escurrido para evitar una masa aguada.
- La proporción más manejable es de unos 250 g de pescado por cada 100 g de harina.
- El aceite debe mantenerse entre 170 y 180 ºC para dorar sin quemar.
- La masa necesita reposar al menos 20 minutos antes de freír.
- Se sirven mejor recién hechos, con alioli suave, mayonesa de ajo o limón.

Qué hace especial a esta tapa de bacalao
Estos bocados pertenecen a la gran familia de las masas fritas saladas y aparecen con distintas formas en España, Portugal y otras cocinas mediterráneas. En muchas casas se preparan durante Semana Santa, aunque no hay ninguna razón para reservarlos a una fecha concreta. Como aperitivo funcionan igual de bien en una comida informal, una cena de tapas o una celebración.
Lo que más me gusta de esta receta es que transforma una cantidad modesta de pescado en una tapa con mucha presencia. El resultado no debe parecer una croqueta compacta ni una tortita pesada, sino una pieza irregular, dorada y aireada, con pequeñas hebras de bacalao repartidas por el interior.
Hay dos estilos habituales. Uno parte de una masa sencilla de harina, huevo y líquido de cocción; el otro se acerca más a una pasta choux y produce un interior especialmente hueco. Para cocinar en casa prefiero la primera opción, porque ofrece más control sobre la textura y admite pequeñas correcciones antes de freír toda la tanda.
Ingredientes y proporciones que sí funcionan
Para obtener aproximadamente 20 unidades pequeñas, estas cantidades resultan equilibradas. Si se van a servir como plato principal, basta con multiplicarlas por 1,5 y acompañarlas con una ensalada o unas verduras asadas.
| Ingrediente | Cantidad | Para qué sirve |
|---|---|---|
| Bacalao desalado | 250 g | Aporta sabor y una textura fibrosa |
| Harina de trigo | 100 g | Da cuerpo a la masa |
| Huevo | 1 grande | Ayuda a ligar y airear |
| Agua o caldo de pescado | 150 ml | Permite ajustar la densidad |
| Ajo | 1 diente | Refuerza el carácter de la tapa |
| Perejil fresco | 2 cucharadas | Aporta frescor y aroma |
| Levadura química | 1 cucharadita | Aligera el interior |
| Aceite de oliva suave | 700 ml aproximadamente | Permite una fritura uniforme |
El bacalao puede ser desalado en casa o comprado ya listo para cocinar. Si partes de una pieza en salazón, normalmente tendrás que dejarla en agua fría entre 24 y 48 horas, según el grosor, cambiando el agua cada 8 horas y conservándola en el frigorífico. Antes de incorporarlo a la masa, sécalo con papel y desmenúzalo con las manos para retirar espinas.
El caldo de pescado da más profundidad que el agua, pero también puede intensificar la sal. Yo suelo usar mitad caldo y mitad agua cuando el pescado ya tiene bastante sabor. La sal se añade solo después de probar la mezcla, porque el bacalao desalado no siempre queda con la misma intensidad.
Cómo preparar la masa paso a paso
1. Cocina y seca el bacalao
Introduce el pescado en agua caliente, sin que llegue a hervir con fuerza, durante 4 o 5 minutos. También puedes cocinarlo al vapor. Escúrrelo muy bien, deja que se temple y desmenúzalo en lascas pequeñas, no en una pasta.
Este paso parece menor, pero cambia por completo el resultado. El exceso de agua hace que la masa se extienda en el aceite y obliga a añadir harina, lo que termina produciendo buñuelos densos y poco sabrosos.
2. Forma una base aromática
Pica el ajo y el perejil, y mézclalos con la harina y la levadura. Añade el huevo batido y vierte poco a poco el líquido tibio mientras remueves. La mezcla debe quedar espesa, pero todavía manejable con una cuchara.
Incorpora el bacalao al final para no romperlo demasiado. Si la masa queda líquida, añade una cucharada de harina y espera un minuto antes de corregir de nuevo. Si queda demasiado dura, incorpora líquido en pequeñas cantidades. La harina absorbe lentamente, así que corregir de golpe suele llevar a equivocarse.
3. Deja reposar la mezcla
Cubre el recipiente y déjalo en el frigorífico durante 20 a 30 minutos. El reposo hidrata la harina, integra los aromas y facilita que cada porción conserve su forma al entrar en el aceite.
Antes de freír toda la masa, cocina un solo buñuelo de prueba. Así puedes comprobar la sal, el punto de ajo y la consistencia. Es una costumbre sencilla que a mí me ha evitado más de una tanda insípida o demasiado compacta.
La fritura decide si quedan ligeros o pesados
Calienta abundante aceite en un cazo o sartén profunda hasta alcanzar 170-180 ºC. Sin termómetro, introduce una pequeña cantidad de masa: debe comenzar a burbujear enseguida y subir poco a poco, sin oscurecerse de inmediato.
Forma las porciones con dos cucharillas humedecidas y fríelas en tandas pequeñas. Si llenas demasiado el recipiente, la temperatura cae y la masa absorbe aceite. Para piezas del tamaño de una nuez, suelen bastar 3 o 4 minutos, girándolas una vez para que se doren por todos los lados.
- Aceite frío significa piezas grasas y pálidas.
- Aceite demasiado caliente dora el exterior antes de que se cocine el centro.
- Porciones grandes aumentan el riesgo de que queden crudas por dentro.
- Exceso de harina elimina la ligereza y apaga el sabor del pescado.
Al sacarlos, colócalos sobre una rejilla o sobre papel absorbente durante unos segundos. La rejilla conserva mejor la corteza, pero el papel resulta práctico si se prepara una cantidad pequeña. No los tapes, porque el vapor reblandece la superficie.
Variantes para adaptar la receta sin perder su esencia
La versión con ajo y perejil es la más reconocible, pero admite cambios razonables. Puedes añadir media cebolla muy pochada, una pizca de pimienta blanca o un poco de ralladura de limón. La cebolla aporta dulzor, aunque debe estar completamente fría antes de mezclarse con la masa.
También es posible sustituir parte de la harina por patata cocida aplastada. Con unos 100 g de patata por cada 250 g de bacalao, el interior queda más tierno y el sabor recuerda a preparaciones caseras del Mediterráneo. La contrapartida es una masa menos ligera, por lo que conviene formar piezas pequeñas.
| Variante | Resultado | Cuándo elegirla |
|---|---|---|
| Masa de harina y huevo | Ligera y esponjosa | Para una tapa crujiente |
| Con patata cocida | Más tierna y contundente | Para servir varias unidades como ración |
| Con cebolla pochada | Más dulce y aromática | Cuando el bacalao es suave |
| Con guindilla | Picante y más intenso | Para acompañamientos frescos |
La versión al horno puede ser útil si quieres reducir la cantidad de aceite, pero no ofrece exactamente la misma corteza. A 210 ºC, con las porciones ligeramente untadas en aceite y unos 15-18 minutos de cocción, quedan agradables, aunque más parecidas a una tortita horneada que a una fritura tradicional.
Cómo servirlos como una tapa completa
Yo los serviría recién hechos, en una fuente baja y sin amontonarlos. Un cuenco de alioli suave es el acompañamiento más directo, pero una mayonesa con pimentón, una salsa de yogur y limón o unas gotas de limón también equilibran muy bien la fritura.
Para una mesa de tapas, calcula 3 o 4 unidades por persona si hay otros platos. Combínalos con aceitunas, pimientos asados, ensalada de naranja o una cerveza ligera. Si el bacalao tiene un punto salino marcado, evita salsas muy intensas y apuesta por elementos ácidos y frescos.
Conviene preparar la masa con antelación, pero freírla cerca del momento de servir. Puede conservarse tapada en el frigorífico hasta 24 horas, aunque perderá algo de ligereza. No recomiendo congelar la masa cruda; resulta más práctico freír las piezas, enfriarlas y recalentarlas unos minutos en horno fuerte, sabiendo que nunca recuperarán del todo la textura original.
El detalle que convierte una fritura correcta en una gran tapa
La diferencia no está en añadir muchos ingredientes, sino en respetar tres puntos: bacalao seco, masa espesa y aceite estable. Cuando esos elementos están controlados, el ajo, el perejil y el propio pescado hacen todo el trabajo.
Mi consejo final es freír siempre una unidad de prueba y ajustar antes de continuar. Es la forma más segura de corregir la sal y la textura, y también la mejor manera de conseguir unos bocados dorados, fragantes y tiernos que sepan a cocina española hecha en casa.